jueves, 11 de noviembre de 2010

confia en tus sueños y recuerda que nada es imposible...

Confía en las cosas que te inspiran.
Confía en las cosas que te dan felicidad.
Confía en tus sueños y déjalos hacerse realidad…
La vida no hace promesas, sobre lo que te reserva el futuro.
Debes buscar tus propios ideales y animarte a cumplirlos.
La vida no ofrece garantía sobre lo que tendrás.
Pero te ofrece tiempo para decidir que buscar, y arriésgate a encontrarlo.
Si tienes voluntad para hacer uso de tus dones, tu vida estará llena de momentos memorables.
Nadie comprende el misterio de la vida o su significado, más para aquellos que deciden confiar en sus fuerzas y en la verdad de lo que sueñan.
La vida no es un singular regalo y nada es imposible.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Esperanza - Reflexión

 La esperanza, es un estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos, pero para mí, es mucho más que eso. Uno puede desear muchas cosas en la vida, algunas muy vanales y otras sumamente espirituales, y la esperanza más que el querer que se cumplan, es tener el deseo de un futuro mejor, tener una razón para vivir y despertar cada mañana agradeciendo a Dios y a la vida por tantas cosas maravillosas que se nos ha dado. Cuando uno está bien, puede tener la esperanza de que todo continúe viento en popa, que nuestras familias sean sanas, que nuestros pequeños conflictos se resuelvan a la brevedad de la forma más amigable, que Dios cuide de nuestras vidas y que nosotros no le fallemos. Y cuando el mundo nos ataca, a esos ideales se le suma el deseo de salir victorioso de nuestras batallas, pero no por nuestra mano, sino con la gracia de Dios. Cuando las personas no vean una salida para sus problemas, es que han perdido las esperanzas, y peor aún, sus razones para seguir.

Pero siempre hay una salida, cuando se nos cierran las puertas, significa que hay otra puerta preparada; sabemos que el camino de los que confían en Dios nunca ha sido de paso ligero, porque siempre hay pruebas, y con las pruebas a veces se fracasa, a veces se gana, la vida nos muestra muchas veces las caras de la moneda. Sin embargo, cuando te caigas, perdónate, pide perdón a Dios, y continúa, sigue, crece, avanza, porque te queda mucho por recorrer y nadie quiere que te quedes en la pista a la mitad de la carrera, viendo cómo los demás avanzan. Tú puedes, yo puedo, y todos pueden. Si nosotros nos fijamos en los demás, veremos que ellos sí tienen problemas, y nos demuestran que todo lo que se necesita para lograr lo que queremos, además de tener a Dios con nosotros, es sólo querer hacerlo. Porque somos capaces de cosas que para otros son imposibles, sí tenemos limitaciones, y las conocemos, pero no tenemos la gran limitante del ser humano ... ese "yo no puedo" que le impide a la gente volar y alcanzar su felicidad.

martes, 9 de noviembre de 2010

Moral y Etica

La moralidad se refiere a las normas y valores sociales que guían a las personas y su interacción con el prójimo, las comunidades, y su entorno. En todos estos tipos de interacción hay valores importantes en juego; reglas y normas para proteger estos valores; deberes implícitos en las funciones y posiciones sociales que pueden fomentar estos valores y promover estas reglas; y virtudes humanas o capacidad que nos permiten actuar en consecuencia. Estos factores morales están normalmente relacionados con prácticas religiosas y estructuras de poder social.
La ética es un análisis sistemático y crítico de la moralidad, de los factores morales que guían la conducta humana en una determinada práctica o sociedad. Como la pesca representa una interacción entre personas y el ecosistema acuático, la ética de la pesca se refiere a los valores, reglas, deberes y virtudes pertinentes al bienestar de las personas y el ecosistema, proporcionando un análisis normativo crítico de las cuestiones morales en juego en ese sector de las actividades humanas.
Cuando los valores, reglas y deberes morales están sujetos a un análisis ético, es particularmente importante su relación con los intereses humanos básicos compartidos por la población, independientemente de su entorno cultural. Los valores morales pueden cambiar y el razonamiento moral se pregunta si las actividades legitimadas tradicionalmente y en la práctica por la religión, el derecho o la política merecen ser reconocidas. En efecto, la evolución de la ética en el siglo pasado se ha caracterizado por la tendencia a cambiar los valores y derrocar las convenciones morales que han guiado las relaciones entre los sexos, entre los seres humanos y los animales y entre los seres humanos y su entorno. Una tarea más reciente de la ética consiste en ofrecer resistencia a esas tendencias a la mundialización, la comercialización y el dominio de la tecnología que erosionan la biodiversidad y aspectos valiosos de la identidad cultural y que incluso podrían llegar a amenazar los derechos humanos. Aunque estas tendencias se presentan a menudo como neutrales en relación con los valores, conllevan hipótesis ocultas que son posibles fuentes de desigualdad y abuso.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Preparado para ser feliz??

Para todos los que creemos en Cristo, Él nos explicó y luego quedó por escrito, cuál había de ser el camino para alcanzar la felicidad. Y quiero terminar con esto para poner como sostén y cimiento de todo lo que acabo de explicar la enseñanza de un hombre que cambió el rumbo de la historia. Estoy hablando de Cristo y del famoso “Sermón de la montaña”, el sermón de las bienaventuranzas. Bienaventurado significa, feliz, dichoso, afortunado. Cristo da las pistas para ser feliz, indica claramente el verdadero camino de la felicidad, es decir, de la realización personal, de la plenitud de vida.



Bienaventurados los pobres de espíritu (los que se conocen a sí mismos y han descubierto el tesoro que hay en su interior y han dado a cada cosa el peso real) porque de ellos es el Reino de los cielos (la felicidad)



Bienaventurados los mansos (humildes) porque ellos poseerán en herencia la tierra (la tierra prometida de la felicidad)
Bienaventurados los que lloran (su pecado, su injusticia, su maldad, sui soberbia y su sensualidad) porque ellos serán consolados (se les devolverá la felicidad perdida).



Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia (los que han optado con su voluntad por el bien, los que han hecho una opción fundamental por lo justo y bueno) porque ellos serán saciados (de alegría de felicidad, de gozo).



Bienaventurados los misericordiosos (los que aman incluso a los enemigos, los que se compadecen de sus hermanos, los que perdonan), porque ellos alcanzarán misericordia (premio eterno, felicidad completa)



Bienaventurados los limpios de corazón (el hombre que ha purificado su alma), porque ellos verán a Dios.(el hombre que hace la experiencia del amor)



Bienaventurados los que trabajan por la paz (los que han puesto a funcionar su voluntad haciendo el bien), porque ellos serán llamados hijos de Dios (feliz)



Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, (la lucha de la voluntad contra el mal es dura, los enemigos no se dejan), porque de ellos es el Reino de los cielos (la eterna felicidad)



Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa (sin derramamiento de sangre no hay redención) Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos (estad felices)



No nos dejemos engañar por falsos profetas y gurús que proponen caminos fáciles, caminos de egoísmo, caminos de liberación de nuestras pasiones más bajas para realizarnos, que nos llevan a librarnos del peso de nuestras culpas quitándoles su maldad, llamándolos condicionantes externos, que bajo la bandera de procurar la propia autoestima te hace un soberbio que acaba despreciando a los demás, que con la excusas de hacerte tolerante admite todo tipo de desorden moral, etc.



El camino de la felicidad, que es el camino del amor, que es una experiencia que hace el hombre interior, pide de nosotros un trabajo y un esfuerzo denodado por olvidarnos de nosotros mismos y hacer que nuestra voluntad opte libremente por lo que la inteligencia iluminada por la luz de la fe interior nos dice, venciendo las tendencias desordenadas del instinto y el sentimiento, hasta dar la vida si ello fuera necesario.



El mundo de hoy necesita testigos de hombres y mujeres plenamente maduros, realizados en plenitud, que demuestren con la alegría de su vida, que hay ideales grandes por los que vale la pena vivir y morir y que vale la pena disciplinarse, abnegarse, comprometerse y ser coherente para conseguirlos. Tú tienes el grave deber de ser ese testigo, porque tú fuiste creado para esa noble causa y ese fin eterno. No hacerlo es convertirse en lastre de la humanidad, en traidor de la causa que te vio nacer y en un triste fracaso personal. Ojalá hoy tomes la decisión y te conviertas en el principio del milagro de un hombre pleno y de un mundo mejor.

La experiencia del Amor

Este encuentro con mi mundo interior y con el Dios que la creó tiene su máxima expresión en el amor. Este encuentro con Dios es un encuentro de amor, es un encuentro con el Amor. La clave de la felicidad se halla en hacer la experiencia del amor. Sentirse amado por una Amor divino es una experiencia arrolladora que llena el alma de una alegría y un gozo sin comparación. Sólo quien ha hecho esta experiencia es capaz de ver la pobreza de los caminos por los que el mundo busca la felicidad ansiosamente (dinero, poder, placer, diversión, etc.) y es capaz de despreciarlos o más bien es capaz de liberarse de la esclavitud a la que lo habían sometido. Sólo quien ha hecho esa experiencia sabe amar de verdad, sin esperar nada a cambio, muriendo a sí mismo, donándose sin condiciones, dando hasta que duele, sabiendo que hay infinitamente más alegría en dar que en recibir.

Amar es la clave de la felicidad, pero no un amor de mentira, de fantasía, de una noche, de luna de miel, de crucero, de novela rosa; sino un amor fuerte como la muerte, capaz de renunciar a la propia existencia con tal de salvar y hacer feliz la tuya. El amor es lo único que da sentido a la vida y no hay nada que se le iguale. Si no hay amor todo lo demás pierde sentido, valor y fuerza. Aquí viene muy al caso lo que me encontré un día en internet:

• La inteligencia sin amor, te hace perverso.
• La justicia sin amor, te hace hipócrita.
• El éxito sin amor, te hace arrogante.
• La riqueza sin amor, te hace avaro.
• La docilidad sin amor, te hace servil.
• La pobreza sin amor, te hace orgulloso.
• La belleza sin amor, te hace ridículo.
• La verdad sin amor te hace hiriente.
• La autoridad sin amor, te hace tirano.
• El trabajo sin amor te hace esclavo.
• La sencillez sin amor te envilece.
• La oración sin amor, te hace introvertido.
• La ley sin amor, te esclaviza.
• La política sin amor, te hace ególatra.
• La fe sin amor, te hace fanático.
• La cruz sin amor, se convierte en tortura.
• La vida sin amor, no tiene sentido.

Si se fijan el amor es el centro. Sólo el amor es la verdadera fuerza que mueve al mundo y que nadie ni nada podrá vencer jamás. Pasarán las ideologías, los estados, los avances tecnológicos, hasta los milagros, pero el amor jamás morirá porque es eterno. Y finalmente es ese mismo amor quien va a iluminar mi alma para que siga descubriendo lo que hay en ella, y será el amor el único motivo fuerte que incline mi voluntad a actuar de acuerdo a la inteligencia iluminada por la fe; y será el amor quien me aleje como su peor enemigo de todo mal; y es con el amor con quien se va a dar ese encuentro interior. El amor es la clave.