lunes, 8 de noviembre de 2010

Preparado para ser feliz??

Para todos los que creemos en Cristo, Él nos explicó y luego quedó por escrito, cuál había de ser el camino para alcanzar la felicidad. Y quiero terminar con esto para poner como sostén y cimiento de todo lo que acabo de explicar la enseñanza de un hombre que cambió el rumbo de la historia. Estoy hablando de Cristo y del famoso “Sermón de la montaña”, el sermón de las bienaventuranzas. Bienaventurado significa, feliz, dichoso, afortunado. Cristo da las pistas para ser feliz, indica claramente el verdadero camino de la felicidad, es decir, de la realización personal, de la plenitud de vida.



Bienaventurados los pobres de espíritu (los que se conocen a sí mismos y han descubierto el tesoro que hay en su interior y han dado a cada cosa el peso real) porque de ellos es el Reino de los cielos (la felicidad)



Bienaventurados los mansos (humildes) porque ellos poseerán en herencia la tierra (la tierra prometida de la felicidad)
Bienaventurados los que lloran (su pecado, su injusticia, su maldad, sui soberbia y su sensualidad) porque ellos serán consolados (se les devolverá la felicidad perdida).



Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia (los que han optado con su voluntad por el bien, los que han hecho una opción fundamental por lo justo y bueno) porque ellos serán saciados (de alegría de felicidad, de gozo).



Bienaventurados los misericordiosos (los que aman incluso a los enemigos, los que se compadecen de sus hermanos, los que perdonan), porque ellos alcanzarán misericordia (premio eterno, felicidad completa)



Bienaventurados los limpios de corazón (el hombre que ha purificado su alma), porque ellos verán a Dios.(el hombre que hace la experiencia del amor)



Bienaventurados los que trabajan por la paz (los que han puesto a funcionar su voluntad haciendo el bien), porque ellos serán llamados hijos de Dios (feliz)



Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, (la lucha de la voluntad contra el mal es dura, los enemigos no se dejan), porque de ellos es el Reino de los cielos (la eterna felicidad)



Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa (sin derramamiento de sangre no hay redención) Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos (estad felices)



No nos dejemos engañar por falsos profetas y gurús que proponen caminos fáciles, caminos de egoísmo, caminos de liberación de nuestras pasiones más bajas para realizarnos, que nos llevan a librarnos del peso de nuestras culpas quitándoles su maldad, llamándolos condicionantes externos, que bajo la bandera de procurar la propia autoestima te hace un soberbio que acaba despreciando a los demás, que con la excusas de hacerte tolerante admite todo tipo de desorden moral, etc.



El camino de la felicidad, que es el camino del amor, que es una experiencia que hace el hombre interior, pide de nosotros un trabajo y un esfuerzo denodado por olvidarnos de nosotros mismos y hacer que nuestra voluntad opte libremente por lo que la inteligencia iluminada por la luz de la fe interior nos dice, venciendo las tendencias desordenadas del instinto y el sentimiento, hasta dar la vida si ello fuera necesario.



El mundo de hoy necesita testigos de hombres y mujeres plenamente maduros, realizados en plenitud, que demuestren con la alegría de su vida, que hay ideales grandes por los que vale la pena vivir y morir y que vale la pena disciplinarse, abnegarse, comprometerse y ser coherente para conseguirlos. Tú tienes el grave deber de ser ese testigo, porque tú fuiste creado para esa noble causa y ese fin eterno. No hacerlo es convertirse en lastre de la humanidad, en traidor de la causa que te vio nacer y en un triste fracaso personal. Ojalá hoy tomes la decisión y te conviertas en el principio del milagro de un hombre pleno y de un mundo mejor.

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